sábado, 28 de julio de 2012

Gambas a la kribienne

Domingo 4 de diciembre: despedida de la playa camerunesa

Grand Batanga
Toda la playa para nosotros

Nos levantamos y vemos que estamos solos en la casa. En la playa encontramos las pertenencias de todos los demás, pero no hay nadie. De pronto vemos cómo pasa mucha gente del pueblo por la playa corriendo y al rato vemos cómo vuelven transportando algo grande en un carro. Poco a poco nos vamos dando cuenta de lo que está pasando. Medio pueblo va por la playa con partes de una tortuga gigante que han encontrado por la mañana. Dicen que se ha enganchado en las redes de un pescador y que la han tenido que matar para sacarla (esa es la versión que nos dan a los blancos). Gracias a dios no vemos la masacre que han hecho con ella, el resto del grupo sí lo ha presenciado y dicen que mejor no haberlo visto. Para todo el grupo el shock es bastante grande ya que la noche anterior nuestra patrulla consistía en evitar precisamente esto… Félix y el becario sólo han podido salvar algunos huevos de la tortuga… Nos vamos de Ebodjé con una sensación muy extraña, pues en teoría este es un pueblo donde trabajan por la protección de las tortugas, pero bueno también tienen que comer, así que todo lo que viene del mar bienvenido sea.

playa camerunesa
Jaime despidiéndose de Grand Batanga

Camino de vuelta a Kribi paramos en Grand Batanga para saborear las famosas gambas a la kribienne. El menú está compuesto por gambas, pescado, arroz, fruit de pan y langosta. Todo buenísimo -cocinado en una hoguerita en la playa- y el marco incomparable. Una playa kilométrica sin nadie a la vista, palmeras y sol. Aquí volvemos a coincidir con más españoles, un matrimonio catalán que va a montar una ONG y una de las chicas de Kribi de Españoles por el mundo.

Gambas a la kribienne
Comida en familia, nuestras últimas gambas camerunesas

Se nos ha hecho un poco tarde y tenemos la mala suerte de que cuando llegamos a coger el autobús acaba de salir uno y tenemos que esperar a que se llene otro. Mientras la pobre Amparo, compañera de Vanessa y Carlos en la Embajada, nos está esperando para cenar. Al final los temores de Carlos se cumplen y salimos tarde, lo que conlleva conducir de noche durante gran parte del viaje. Tenemos un viaje movidito, delante de nosotros se sube en el último minuto un hombre bastante borracho y a su lado un cachas. El borracho se duerme y el otro le pega unos golpes increíbles para que se despierte, pero no hay manera. Al lado de Carlos va un chaval que también va bastante contento (conoce a Carlos de ver el futbol en el Higuita), pero por lo menos ese va en plan graciosillo. Pero como dicen, allí donde fueres haz lo que vieres, Raquel, que está hecha polvo, decide intentar dormir sobre las piernas de Jaime, con tan mala suerte que el sector trasero comienza a preguntar a voz en grito “¿Dónde está la rubia, eh? (ya podéis imaginar lo que parecía… ¡ay! esta chica nunca aprenderá).

taxi camerunés
Sin fotos del autobús, pero sí del taxi con Ana y Santi

Llegamos a las 9 a Yaundé y vamos directos a casa de Amparo, donde todavía nos están esperando, cenamos las famosas brochetas de Sergio y conocemos a Irene, Clara e Iván -el resto del equipo de nuestro próximo viaje-. Sobre las 11 nos vamos a casa a descansar y a preparar todo. Mañana empieza la aventura en la brousse.

sábado, 21 de julio de 2012

Perdidos en el paraíso

Sábado 3 de diciembre: en busca de las tortugas marinas
En Camerún amanece a las 6 de la mañana, lo que hace que Raquel se despierte más pronto de lo que a ella le gustaría, aunque no le importa porque se relaja disfrutando del sonido de las olas. Sin embargo (cuánto daño hacen las películas de Antena 3), de repente empieza a pensar que si detectara una ausencia prolongada de las mismas sería signo inequívoco de que se acerca un Tsunami.

playa de Kribi
En esta maravillosa playa nos dimos el primer baño del día
La vegetación llegaba hasta el mar

No pudiendo soportar la angustia, despierta a Jaime y se dan un baño matutino. La playa es para nosotros, buena temperatura y baja salinidad del agua, aunque un poco turbia, debido al aporte de sedimentos por parte de los numerosos ríos de la zona, pero perfecta para lavarse la cara por la mañana. Ahora podemos maravillarnos de lo paradisiaco del sitio al que nos han traído Coque y Vanessa.
El hotel, en primerísima línea de playa
Ambos se nos unen en el baño matutino y después tomamos un desayuno en la terraza del hotel. Con mucha pena levantamos el campamento en busca de nuevas aventuras

Jaime y Raquel, los nuevos blogueros
De camino a les Chûtes de la Lobé
Los lagartos de la playa

Empezamos la caminata hasta la Lobé por unas playas espectaculares. Disfrutamos y hacemos fotos de fauna, flora y paisajes. Al llegar nos maravillamos con las únicas cascadas (se supone del mundo) que caen sobre el mar. Nos damos un baño y nos sorprende lo dulce del agua en esta zona. Caminamos casi hasta la desembocadura pero es el final de la época de lluvias y el río baja con bastante fuerza, por lo que no podemos acceder hasta ellas.

Las cascadas de la Lobé en época de lluvias
Santi no tarda en llegar con el taxista que nos llevará hasta Ebodjé (en la frontera con Guinea Ecuatorial). La única parada del viaje la realizamos en Grand Batanga, un pequeño pueblo donde compramos algo de agua y hacemos una reserva para comer el domingo en la playa. Después de casi 45 minutos llegamos al pueblo llenos de polvo y vamos directos al centro de interpretación de las tortugas. Mientras los francoparlantes hacen las gestiones de alojamiento y patrulla nocturna, nosotros alucinamos con una niña cargada con una caja de Don Simón.

Control en Grand Batanga
El vino Don Simón que llega de Guinea Ecuatorial
Félix y su séquito nos acompañan a la casa donde vamos a pasar la noche y, una vez instalados, nos vamos a conocer el pueblo y a darnos un baño a una playa aún más paradisiaca. La aldea la componen unas cuantas casas familiares, vemos a las mamás preparando la comida y a Raquel le desagrada lo sucio que está el entorno. A la vuelta nos damos cuenta de que el suelo de la playa se mueve, pero no es la arena, sino millones de cangrejos blancos y rojos que salen de sus agujeros a la puesta de sol.

Ecoturismo en Ebodjé
Playa de Ebodjé
Vanessa con los hermanos Moranchel en la playa de Ebodjé
Cuando ya ha anochecido, aparecen algunas mamás con nuestra la cena y cenamos a la luz de los candiles, en la playa, debajo de las palmeras. Cuando acabamos de cenar, le cedemos la mesa a los “Torrentes”, otro grupo de españoles, médicos, que han venido unas semanas a trabajar en un hospital de una ONG española y a los que Santi ha organizado el viaje para ver tortugas. Mientras esperamos a que llegue la hora de comenzar la patrulla nos acercamos al bar del pueblo a tomar algo. 

Poniendo la mesa para cenar
Los patrulleros en el bar de Ebodjé cogiendo fuerzas

De vuelta a la casa aparecen Félix y el becario, que nos acompañarán en la patrulla. Desde España hemos venido preparados para la ocasión ya que la última vez que estuvieron Coque y Vanessa, sólo contaban con la luz de los móviles, así que hemso traido tres frontales y varias linternas. Pero hay una luna llena increíble que ilumina toda la playa y casi no hacen falta. Andamos y andamos por la arena más de una hora, pero no tenemos suerte y lo único que vemos son miles de cangrejos y el rastro de una tortuga que ha desovado. Cansados del paseo y tristes por la patrulla fallida, volvemos a la casa a descansar. Raquel está un poco histérica por los "bicharracos" que aparecen por las paredes y los suelos... Por la noche llueve, Jaime pensaba que había diluviado, pero el ruido del techo de chapa lo tenía engañado. 

Preparados para la patrulla nocturna
Patrullando la playa en busca de tortugas marinas

* Raquel es ingeniera de montes, de ahí el vocabulario técnico de esta entrada.

jueves, 12 de julio de 2012

¡Vamos a la playa!

Viernes 2 de diciembre: primera experiencia en un autobús camerunés
Nos levantamos con la esperanza de recibir la llamada del aeropuerto diciéndonos que han llegado nuestras maletas, pero como esto es Camerún, decidimos llamar nosotros y nos comunican que esa noche no ha habido vuelo, así que nada. Comenzamos a preparar el viaje de fin de semana a Kribi. La mochila la hacemos rápido, ya que no tenemos gran cosa. Cuando Miguel está a punto de venir para ir todos juntos a la estación de autobuses, llega un sms diciendo que las maletas están en el aeropuerto, lo dicho, ¡esto es Camerún!
Así que ¡cambio de planes! Coque llama a un taxista de confianza para que nos lleve al aeropuerto a recoger el equipaje. Una vez allí con nuestras maletas, preparamos la mochila para el finde y el taxista nos acerca a la estación de autobuses y él se lleva nuestras maletas a la Embajada para que nosotros las recojamos el lunes. Así contado parece fácil, pero para nosotros blanquitos-españolitos, separarnos de nuestras pertenencias se nos hace bastante cuesta arriba.

Adaptándonos rápidamente a la costumbre camerunesa, llegamos tarde a nuestra cita en la estación de autobuses. Allí ya están esperándonos Miguel y Ana, que es otra lectora de español en la universidad y también será una fija durante todas las vacaciones. 

Estación de autobuses de Mvan
La estación de Mvan consiste en una calle abarrotada de gente y un montón de compañías con minibuses con diferentes destinos. La peculiaridad principal del transporte público en Camerún es que hasta que el bus (sea cual sea su tamaño) no está completo no sale hacia su destino. Compramos esperanzados los 7 billetes (Carlos, Vanessa, Ana, Miguel, Raquel, Jaime y Roger, un amigo camerunés de Miguel), pensando que el minibús se llenará pronto, ya que más o menos nosotros (que somos una delegación) lo completaríamos en un país europeo, pero no tuvimos mucha suerte. Esto es Camerún y en 3 asientos por fila, más el asiento adaptado en el pasillo, entran 6… Vamos, que iremos las 4 horas de viaje hasta Kribi bien apretaditos. Vanessa y Ana han sido más listas, están en el asiento del copiloto como unas auténticas reinas. El techo del autobús va también bien cargadito: maletas, racimos de plátanos y hasta ¡una lavadora!

Ana y Vanessa en la zona VIP
Mientras que esperamos a que se llene el autobús, pasan por allí mil y un vendedor ofreciendo de todo: comida, ropa, accesorios... Para desgracia de Jaime, la chica que está a su lado se compra baton: una pasta de harina de mandioca fermentada con un olor bastante peculiar a la par que desagradable.
La familia, bien apretaditos
Por fin comienza el viaje. Primera parada: la gasolinera; ya que hasta que no tienen el dinero de todos los viajeros no llenan el depósito. Poco después de salir, nos para la policía por primera vez en este viaje, papeles de todo el autobús y a continuar. Nos paran dos veces más, pero cuando nos van a parar una cuarta vez se baja un militar que viene con nosotros y les dice a los policías que ya hemos enseñado los papeles tres veces antes, así que tenemos suerte y ya no tenemos que volver a sacar la documentación. 
Nuestro destino es una de las zonas costeras de Camerún, nos esperan unas playas más que conocidas gracias al blog. Vamos por una carretera en buen estado, que une Duala y Yaundé y la verdad es que tiene bastante tráfico, los adelantamientos son un poco arriesgados. Pasamos un par de peajes, en cada uno hay mucha gente vendiendo distintos tipos de comida: en el primero venden fundamentalmente plátanos, nos gustan, así que compramos un racimo alucinantemente bueno y también chips de plátano. En el peaje de Kribi venden pescado seco, con éste no nos atrevemos. A mitad de viaje en una de nuestras mochilas ha aparecido una bolsa de kikos, que es muy bien recibida por la colonia española. 
Peaje de camino a Kribi

Llegamos a la estación de autobuses de Kribi cuando está apunto de anochecer. Ahora debemos buscar un taxi que nos lleve al Tara Plage, un hotel al pie de una playa increíble. Nos montamos en el taxi los 7 (más el conductor), hacemos una parada previa en Chez Samy para reservar la cena. Al llegar al hotel, le pagamos lo acordado al taxista pero nos exige el doble, se encabezona y dice que no se moverá hasta que no le paguemos lo que él dice. Hacemos caso omiso y vamos a la “recepción” del hotel, donde nos ofrecen una habitación para los 8, aunque cuando nos la enseñan vemos que se encuentra separada por una pared, se lo comentamos al del hotel y dice que no entiende, que “debe de haberla puesto la mujer de la limpieza”. Da igual, es una cabaña de madera en primera línea de playa… ¡una pasada! El taxista sigue por allí y cada vez se atiene menos a razones, Coque intenta tratar con él pero no hay manera, al final accedemos y le pagamos lo que nos exige, la verdad es que es como un armario.

Vista desde el hotel Tara Plage

Una vez solucionado el tema del taxi y de la habitación, nos damos el primer baño en las aguas tropicales, que conste que es de noche (cerrada), así que de primeras estamos reticentes, aunque luego nos sienta de maravilla. Después, nos vamos a cenar Chez Samy. Allí se une Santi, otro español de Tres Cantos que vive allí y trabaja con los pigmeos de la zona. Cenamos un pescado grillé y cangrejo a la brasa, todo muy bueno pero algo escaso, porque al final se nos han unido dos chicas y un chico cameruneses. Miguel, Roger, Santi y el séquito camerunés se van a Kribi a tomar algo, el resto nos vamos al hotel a dormir y a descansar. 

sábado, 30 de junio de 2012

Ruidos, olores y colores

Jueves 1 de diciembre: descubriendo Yaundé
Con mucha más luz de lo habitual en nuestra habitación camerunesa, nos despertamos a las pocas horas, ansiosos por descubrir este nuevo mundo que nos espera. Carlos y Vanessa ya están en pie, pues llevan el horario camerunés. A pesar de lo mucho que hace Skype por los trotamundos, hace casi un año que no los vemos, pero están igual de guapos y de felices que la última vez.

Les lions, heureux et indomtpables

Lo primero que nos sorprende es el bullicio que llega de la calle, principalmente por el ruido de los taxis, un continuo pii-pii, ya que la forma que tiene un taxista de preguntarte a dónde vas es pitando una vez y de aceptar llevarte es tocando el claxon dos veces, por lo que por cada persona que se monta en un taxi hay, al menos, tres pitidos… y no hay que olvidar que en un taxi de tamaño normal pueden entrar hasta ¡5 pasajeros!
Mamá camerunesa cogiendo un taxi

Cuando nos disponemos a equiparnos para nuestra primera salida a la calle nos llevamos la sorpresa de que en esas mochilas que considerábamos con lo indispensable, falta un elemento tan importante como ¡la ropa interior! Pero nada puede desanimarnos, así que tiramos de lo que llevamos puesto y aceptamos gustosamente algún complemento de los anfitriones. La histeria de Jaime nos hace rociarnos de antimosquitos, aunque parece ser que en la capital hasta el anochecer no hay problemas con ellos.

Jaime, cada vez más relajado
El primer punto en nuestra apretada agenda es legalizar la fotocopia de nuestros pasaportes, así que vamos a una comisaría, donde una alegre policía, a la que le gusta Julio Iglesias, nos pone los sellos correspondientes.
Poco después, probamos lo que es montar en un taxi camerunés. Nuestro destino: la Briqueterie: un barrio musulmán muy comercial, todas sus calles están atestadas de tiendas y de puestos. Hay telas, modistas, frutas, lavadoras, piezas de motos (por supuesto, todas chinas), equipos de música y altavoces (les gusta mucho el ruido)… Puedes encontrar de todo, de hecho, si no lo tienen en las tiendas siempre habrá alguien que lleve en la cabeza lo que necesitas. Hemos visto cómo llevaban fruta y todo tipo de comida y bebida, zapatos, telas, barreños e incluso alguno vende mandos de TV, también móviles o balones hinchables.

Esta forma de transportar la mercancía nos llama mucho la atención
Los dos hermanos tan campantes por la Briq
Conforme avanza la mañana nos acostumbramos al olor de Yaundé. En esta zona especialmente huele bastante mal, y es que en toda la ciudad no hay red de alcantarillado, simplemente zanjas en los laterales de las calzadas donde acaba todo.
Decidiendo, a la sombra, dónde ir a comer

Después nos vamos a comer, ¡uff! nervios, ya que es nuestra primera experiencia con la comida y le pedimos a Carlos que no sea nada de la calle o algo raro. Así que nos llevan a “Le Village” donde comemos unos filets (una especie de espeto de filetes) con algo parecido a la mandioca, plantain (plátano macho) frito y la, hasta ahora desconocida para nosotros pero que nos acompañará durante todo el viaje como el Relec, salsa de piment (se pronuncia pimán). Comprobamos in situ lo que habíamos visto en el blog, las cervezas son enormes (0,6 cc) y no suelen estar muy frías, a instancias de nuestros anfitriones probamos Beufort Ligth, Castel y Muztig.

Disfrutando de nuestra primera comida camerunesa y viendo ganar al Atleti
Pongámonos en situación, los cuatro comiendo una carne sabrosísima, bebiéndonos a unos 30ºC de temperatura unas cervezas de más de medio litro y no especialmente frías, emocionados con todo lo que nos rodea allí en medio de África y de repente caemos en la cuenta de que en la televisión están retransmitiendo un partido de fútbol: el Celtic vs Atlético de la Europa League, con victoria a domicilio de los rojiblancos.

Un amigo nos da la bienvenida a la avenida Kennedy
Para bajar la comida, continuamos conociendo la ciudad. Ahora toca un paseo por la avenida Kennedy, en el centro de la city, donde compramos unas telas camerunesas (actualmente, nuestras fundas de sofá). El ambiente de esta zona es impresionante, todo está lleno de gente, en las puertas de las tiendas hay equipos de música tratando de atraer a posibles compradores, el bullicio nos absorbe…

Paseo más tranquilo por el bulevar 20 de mayo

A continuación nos toca hacer una visita al cajero sito en el hotel más lujoso de Yaundé, el Hilton. Así como estamos, sudados y llenos de polvo, nos sentimos un poco fuera de lugar, pero nuestros anfitriones nos tienen preparada una sorpresa estupenda, así que nos montamos en uno de los pocos ascensores de Yaundé, dispuestos a encontrarnos cualquier cosa... Y merece la pena, pues desde la terraza del hotel se tiene una panorámica de gran parte de la ciudad y, en especial, de la zona de los ministerios. Durante un buen rato nos entretenemos intentando asimilar el caos circulatorio de esta ciudad. Además está atardeciendo y el color del ocaso africano impresiona.
A vista de pájaro
Por la noche vamos a tomar unas cervezas con Miguel, un malagueño que es lector de castellano en la universidad y que será compañero de viaje durante toda nuestra estancia en Camerún. Vamos a un par de bares que llaman la atención por el volumen de la música. Allí coincidimos con otros españoles, pero no intimamos mucho porque el ruido no nos deja ni hablar. Nos tomamos una cerveza y a casa que el día ha sido muy duro.

domingo, 24 de junio de 2012

Otros puntos de vista

La próximas entradas serán la visión de nuestros últimos visitantes en Yaundé, Raquel y Jaime, en su viaje relámpago por Camerún. Una semana y media de viajes, contrastes, risas y nuevas experiencias. Nosotros nos hemos camerunizado demasiado y ya no nos sorprende casi nada, pero a ellos les llama la atención todo y nos lo van a contar con mucha gracia.

Aventureros, montañeros y ahora también blogueros
Miércoles 30 de noviembre: primeras impresiones
Nuestro vuelo de Royal Air Maroc Madrid-Casablanca sale con 45 minutos de retraso y la preocupación comienza a apoderarse de nosotros ya que tenemos menos de una hora en la conexión en Casablanca y no pinta bien...
Nada más aterrizar, por megafonía la azafata anuncia la conexión con otros vuelos, pero gracias a nuestro nulo conocimiento del francés, no nos enteramos de absolutamente nada. Una vez fuera del avión, salimos corriendo por la terminal preguntando por doquier “¿Yaundé?”. En todas las pantallas y por megafonía sólo anuncian Duala y Malabo, lo que no nos ayuda en absoluto porque no sabemos que compartimos vuelo… Por fin, después de unas buenas carreras por la terminal, llegamos a la puerta de embarque de nuestro vuelo a Yaundé (con escala en Duala), pero… ¿y a nuestras tres maletas les habrá dado tiempo a embarcar?

embarcando in extremis

A eso de las 4 de la mañana, llegamos al aeropuerto de Yaundé y en segundos notamos el cambio radical de clima. Jaime comienza su nueva rutina, rociarse de Relec como si no hubiera mañana... Como trágicamente imaginábamos nuestras maletas no salen. Así que vamos a buscar a Carlos para que nos ayude a reclamarlas, pero aquí todo va a su ritmo y nos toca esperar casi otra hora para que nos atiendan. Después de hacer todo el papeleo, salimos del aeropuerto seguros de que en las dos mochilas de mano traemos casi todo lo importante para subsistir (¿será eso cierto?). 

amanecer volviendo del aeropuerto

Nos montamos en el taxi de confianza y, ahora sí que sí, comienza nuestra andadura por tierras camerunesas. Todavía es de noche cuando comenzamos nuestro viaje camino a Yaundé. Carlos, entre comentario y comentario con el taxista, nos hace de guía. Los primeros contrastes del viaje nos bombardean: son cerca de las 5 de la mañana y hay mucha gente andando por los arcenes de la carretera. Por fin llegamos al mítico Rondpoint Nlongkak, a escasos metros de la casa de Carlos y Vanessa.

Tras llamar insistentemente al guardia de noche de la finca llegamos a casa donde conocemos a la pequeña Lili, a la que le encantan nuestras mochilas y le asusta el olor de España. Después del agotador viaje, no tenemos ganas de nada más que coger la cama para descansar un rato, nuestros anfitriones nos han dejado su habitación, con su baño en suite y su cama con dosel-mosquitera. Raquel está encantada por el romanticismo implítico y Jaime espera que sea efectiva contra el anófeles.
a Lili no le hace gracia que ocupemos su cama

lunes, 4 de junio de 2012

20 de mayo: Fiesta Nacional Camerunesa

El pasado martes 29 de mayo acudimos al hotel Meliá Castilla a la celebración de la Fiesta Nacional de Camerún, invitados por su embajada en Madrid y gracias, principalmente a Hortense, que fue la que realmente nos hizo acudir a tan magno evento.

Fiesta Nacional de Camerún

A las 19:30 nos presentamos elegantemente vestidos para disfrutar de una fiesta totalmente camerunesa, en la que no faltó ningún elemento. Empezando por el hecho de que las invitaciones no llegaron a tiempo por correo y tuvimos que ir a buscarlas a la embajada esa misma mañana. Tampoco faltó el fotógrafo retratando los mejores momentos de la noche, ni la foto de Paul Biya dando la bienvenida a los invitados ni por supuesto el buffet repleto de platos típicos del país. Como auténticos cameruneses, nos hicimos las fotos correspondientes con las banderas y nos lanzamos por el ndolé y el folón. E incluso saboreamos el insípido baton (harina de mandioca fermentada) como si fuese un manjar. 

Foto oficial
Hortense y Coque con el retrato de Paul Biya
Fiesta Nacional en Madrid
Vanessa y Hortense en el photocall
Platos típicos cameruneses
Disfrutando del ndolé

Pero sin lugar a dudas, lo mejor de la noche fue el reencuentro con María y Gonzalo, a quienes no veíamos desde que dejaron Camerún hace 1 año y medio. Rememoramos todos los buenos momentos vividos juntos en Yaundé y pasamos una velada estupenda. 

Fiesta Nacional Camerunesa en Madrid
 ¡Cuánto echamos de menos Camerún!

jueves, 31 de mayo de 2012

Fin del Viaje

Día 17. Martes 29 de noviembre de 2011: Peptpenoun - Yaundé

Apuramos al máximo nuestra estancia en Peptpenoun. Aprovechamos la mañana del último día para descubrir un lago-cráter, un tipo de accidente natural que Camerún debería patentar, pues les encanta añadir la coletilla "cráter" a todas las masas de agua que tienen repartidas por el país. 


Excursión al lago-cráter

A nosotros los lagos que más nos gustan son los artificiales con cloro: ¡las piscinas! así que no podíamos irnos de Peptpenoun sin darnos unos buenos chapuzones.

Piscina de Peptpenoun

Y también sacamos un rato para otra de nuestras pasiones: los mbororos (interés que nos contagió nuestra querida Antropòloga Innocent). Visitamos un pequeño poblado, nos asustamos del rebaño de cebús y charlamos con las siempre acogedoras mujeres.

Poblado mbororo

Aquí termina nuestro viaje por el norte de Camerún, dos semanas y media de aventuras continuas descubriendo una zona imprescindible del país. Unas verdaderas vacaciones con un final de lujo. 


Volvemos a Yaundé tristes por terminar este viaje, pero con muchas ganas de disfrutar de "nuestra" cotidianidad las pocas semanas que nos quedan. Además, en breve llegan Jaime y Raquel y empezaremos con ellos otra maravillosa aventura: nuestra despedida de Camerún.